El refugio de tus brazos…

A veces extraño mucho tus palabras, el consejo sabio que en ti encontraba. Extraño lo confortable de tus brazos, la fuerza de tus biseps rodeando mi cuerpo y conteniendo el acelerado latir de mi corazón. A veces, muchas veces, pienso en esas mañanas en las que exhaustos luego del ejercicio, hacíamos el amor. Después, en medio de esa deliciosa paz que queda luego de amarnos platicábamos, resolvíamos el mundo desde nuestros pensamientos, la realidad parecía alentadora en ese momento.
Hoy, desde la melancolía, te extraño, quisiera escuchar tu voz en mi oído mientras estoy recostada sobre tu pecho, quisiera sentir tus manos acariciar mi cabello queriendo acomodar los desordenados pensamientos que están en mi cabeza, quisiera sentir tus manos grandes y fuertes recorrer mis hombros, mi cuello, disminuyendo la tensión acumulada en mi cuerpo. 
Hoy, quisiera encontrarte al teléfono, escuchar tu voz y en una palabra entenderlo todo, aceptarlo todo, soltarlo todo.

Se acerca mi cumpleaños, y el reto de la Promesa, de encontrar una rosa roja en el lugar pactado, alimenta la esperanza de seguirnos amando pese al tiempo y la distancia. Nunca como ahora, había esperado tanto ese día: dime que irás, dime que ahí estará mi rosa como cada año y que en ella dejarás un beso para mí.

Hoy, necesito la fuerza que a tu lado creía tener, quisiera ser la Azul que tú suponías que era, aquella que podría con todo, que sabía todo y que quería todo. ¿Cómo lo lograste? ¿Cómo me hiciste creer en mí cuando había oscuridad en aquellos años?  ¿Cómo hacías que mis pensamientos tuvieran orden y que hubiera equilibrio en mi vida? ¿Cómo fue que algún día creí que era verdaderamente Aquella Azul? 

Esa escena, recostados sobre la cama, apenas cubiertos con una sábana, jugando con mis dedos con la humedad de tu dorso desnudo, jugando con mis labios en tus brazos, acariciando con mi lengua tu mano. Esa escena que parecía eterna, que parecía que reunía las sensaciones más puras y honestas, que parecía me daba la fuerza y energía para vencer lo adverso, esa escena la necesito hoy aquí, conmigo. 

Era tan rico, hacíamos el amor tan perfecto, como sólo se pude hacer cuando hay una entrega total, cuando las almas en una sensación plena se unen, cuando al contacto de la piel los corazones sincronizan su latir, cuando en el mismo beso se prueba las mieles del Amor. Era tan rico, que te extraño, que te necesito más que otras veces, que con nostalgia evoco aquellas mañanas, tardes y noches que hicimos el amor. 

¿Dónde encuentro aquello que cuando fui Tu Azul creí tener? ¿Dónde esa fuerza que parecía inagotable? ¿Dónde esa esperanza que parecía eterna? ¿Dónde…? Y recuerdo, aquellas noches, luego de días arduos de trabajo llorar de impotencia entre tus brazos, de frustración y al final, encontrar una palabra que diera sentido. 

Y recuerdo, aquellas tardes agotadoras, de 10 km recorridos para liberar los pensamientos y al final, un beso como recompensa. Y recuerdo, aquellas mañanas robadas a la realidad, compartiendo un helado, un café y al final, la fuerza para salir de la fantasía y regresar a la realidad. Y ahora ¿dónde?

El refugio de tus brazos era único, era mágico, ahí mi mundo contenía el caos, ahí cabían mis miedos y mis desesperanzas, ahí cabían los fantasmas del pasado y del futuro. El refugio de tus brazos es el lugar más seguro que he conocido, el lugar que todas estas noches entre lágrimas y temores he añorado… El refugio de tus brazos ha sido el lugar en donde Ser Azul, ha tenido sentido. 

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