Inventando un hombre

 Hemos hecho el amor como si nos amáramos, hemos disfrutado del placer que emanaba de nuestros cuerpos, y en más de una ocasión mi mente inventaba un hombre, un hombre fuerte, no sólo en su físico, no sólo un hombre de pectorales confortables dónde recostarme, de brazos fuertes dónde sentirme protegida. Inventaba un hombre capaz de entender lo que me pasaba, capaz de entender que la cama era sólo un refugio para huir de todo lo que mi mente y mi corazón gritaban.

Mi cuerpo disfrutaba imaginando el recuerdo de aquellos hombres del pasado, evocando de cada uno sus mejores talentos, sus cualidades en el amor y el sexo, así, te he inventado varias noches sobre la cama, haciendo de ti un hombre casi perfecto que con suma facilidad me hacía disfrutar, que con la experiencia acumulada en mi memoria lograba que cada caricia, cada beso y cada sensación fuera precisa.

Debía inventarte, era necesario… porque una mujer como yo no podría permitirse estar con tan poco, una mujer como yo merece un buen hombre, bueno en todo. Y sí, lo sostengo, no soy una mujer fácil, no soy una mujer que busque el sexo de ocasión como entretenimiento, pero ahora más que nunca he querido sentir a un HOMBRE a mi lado, un hombre que entienda lo que me pasa, que escuche mi conversación, que me reconforte en la convivencia, que dé paz después de hacer el amor y para ello, he tenido que inventarte.

Soy una mujer fuerte, inteligente, valiente, atrevida, intensa y temiblemente apasionada, entonces, cuando mi mundo, mis historias se vuelven caóticas un huracán que me arrastra y aquellos adjetivos mutan, se convierten en sus opuestos, mi fuerza se convierte en mi debilidad, mi inteligencia no alcanza para descifrar la confusión, mi valentía no es suficiente afrontar el momento, mi arrojo se convierte en miedo, mi intensidad se confunde en el reto a vencer y mi pasión me hace víctima de mis emociones.

Por eso, necesito un hombre, un hombre que dé certezas, que tenga respuestas, que cobije mis dudas y las convierta en aciertos. Un hombre que en la cama culmine el placer de su charla inteligente, un hombre que seque en mi frente el sudor al hacer el amor, lo mismo que mis lágrimas en mis mejillas en una tarde de caos. Un hombre que no pida, que dé. Un hombre que ofrezca en una caricia el amor como fuerza en medio de la lucha, que ofrezca en un beso la esperanza en un sueño alcanzable.

Te invento, una y otra vez te he inventado esperando que tus besos me despierten y me hagan reconocer sólo el sabor de tus labios, que me hagan sentir que tus brazos me cubren y tu cuerpo me protege, pero… pero regreso al vicio de inventarte porque no encuentro lo que necesito!

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4 comentarios en “Inventando un hombre

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