Te quiero…

Tan cierto es aquello que los amores verdaderos sobreviven al tiempo únicamente convirtiéndose en platónicos, que hoy eso eres para mí. Tan cierto es aquello de que parece que el amor, al menos el amor como el nuestro, existe únicamente en los libros y la poesía, que leo y escribo para amarte… Tan cierto es, que cuando te digo que te quiero, significa que quiero despertar contigo y ver la sonrisa de la luna creciente que nos saluda antes del amanecer cuando aún estamos recostados.

Te quiero como para que entiendas lo que pasa por mi mente cuando nuestras miradas en silencio se encuentren y que en un abrazo reconfortes aquello que solo tú entenderías. Te quiero como para que peleemos por la política y nos reconciliemos con la poesía, te quiero como para que recostados en el pasto al anochecer veamos las estrellas y busquemos a nuestros ángeles en el cielo y les compartamos lo delicioso que es detener el tiempo cuando nos tomamos de la mano.

Te quiero como para que al final del día me digas qué fue lo mejor o peor de tu jornada y en una noche cualquiera, juguemos a reconquistarnos compartiendo una botella de vino, viendo fotos del pasado, riendo y secando lágrimas de melancolía, hasta que sin saber cómo nuestra cama nos llame y terminemos haciendo el amor con la misma pasión que la primera vez.

Te quiero como para que avales mis locuras con una sonrisa compasiva, como para que seas cómplice de aquello que el mundo (mi mundo) considera impropio o arriesgado. Te quiero como para que tomados de la mano caminemos juntos sobre hojas secas en otoño o viendo el reverdecer de los árboles en primavera.

Te quiero porque necesito imaginar que quizá en otra vida, la historia será diferente, que tal vez un día nos reconoceremos en otras condiciones y nuestras almas se abrazarán. Entonces, el amor que solo en la mirada se expresa, se comunicará y la historia será diferente. Nos abrazaremos tan fuerte que nadie ni nada podrá separarnos, que nuestros cuerpos se pertenecerán desde el primer roce.

Huiremos en ese instante, comenzaremos a escribir una nueva historia, crearemos un nuevo mundo, donde el amor guíe el día a día, donde, en una tarde lluviosa, mientras yo escribo locuras en mi computadora, tú llegues con una taza café caliente y con un beso en el cuello, me digas que me amas y el brillo en tus ojos certifiquen la veracidad de tus palabras.

En ese nuevo mundo seré esa mujer que admiras, esa mujer inteligente, apasionada, sensual y erótica que te conquiste cada día, cada noche, con mi conversación, con mis besos, con el caminar que me acerque a ti para darte las buenas noches, con las noches de sexo complaciente que nos haga explotar en placer una y otra vez.

Entonces, te seguiré queriendo, y el tiempo parecerá eterno, el tiempo parecerá detenerse en cada beso, en cada caricia, en ese instante de placer que en la cama proclama momentos efímeros como eternos. La vida pasará sin prisas, sin que el mundo juzgue ni nosotros añoremos mejores tiempos, la vida hará eternos los instantes en los que la felicidad ahora pasa como agua entre las manos, los momentos en los que el eco de nuestra risa se graba en el corazón, los minutos en los que a ojos cerrados evoquemos las palabras que tanto hemos pronunciado entre lágrimas.

Te quiero como se quiere aquello que parece imposible, como se quiere aquello que se imagina tan real que da esperanza, que inyecta de ilusión los días más oscuros, te quiero como aquello que enciende el deseo, que se acaricia y congela la sensación que recorre mi cuerpo.

Te quiero como para esperar otra vida y encontrarte, te quiero ahora y también, quizá después…

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Amar es…

Quizá, como lo he escrito en otros textos, habrá algunos que me
consideren una mujer frívola, superficial y que sólo piensa en placeres carnales… No, no lo soy, lejos estoy de ello, lo sé yo y con eso basta.

Soy una mujer afortunada, que ha aprendido a amar con todo y contra todo, he vivido experiencias aleccionadoras, he vivido grandes historias de amor y por supuesto, mantengo encendida en mi vida la ilusión del amor, no solo ese amor que se sacia con pasión y sexo, sino ese amor que se vive y se renueva permanentemente.

Amar, qué complejo pretender definir una acción tan grande, un verbo con tantas acepciones como es amar.

Amar es el sentido mismo de la vida y de la supervivencia, es aquello que nos rompe y nos arma, aquello que es nuestra fuerza y nuestra debilidad, aquello que nos lleva al límite de nuestras fuerzas para descubrirnos que aún podemos dar más.

Amar es un signo de vida, ese signo que con el acelerado latir del corazón guía los días y las noches, que con cada suspiro en nombre de un recuerdo, purifica el aire para continuar cuando todo parece oscuro, en medio de lágrimas lava tristezas y renueva esperanzas aferradas a florecer.

Amar es trascender en el otro, es sembrar esperanza en otro
corazón con la ilusión de que la cosecha será exitosa, será fructífera y aunque quizá, no nos tocará disfrutar de ella. Amar es poner el todo en cada reto, es creer en el otro y revivir a cada instante la confianza en uno mismo, es creer que un abrazo resuelve los problemas, que dos almas abrazadas son capaces de sostener al mundo.

Amar es acariciar la piel para confortar el alma, es con un beso
curar las heridas, es ser oídos para las palabras que buscan a gritos ser
calladas a besos, es secar las lágrimas que dicen todo lo que otro corazón se
aferra a callar.

Amar es despertar cada día con la ilusión de tocar un alma, de
tener la palabra correcta en el momento preciso para aquel corazón solitario que busca aliento para continuar. Amar es entender otros mundos, es tocar a la puerta una y otra vez en aquellos corazones que celosos o lastimados guardan un
sinfín de historias.

Amar es callar cuando quieres gritar un sinfín de improperios, es gritar
cuando tu propio corazón se encuentra vacío y en un doloroso silencio, es contener las lágrimas para secar las lágrimas del otro, contener en un abrazo un mundo que se desmorona a causa de esas complejas simplezas de la vida.

Amar es repetir una y otra vez las mismas palabras, hasta que hagan eco en el corazón del otro; es repetir una y otra vez las mismas acciones con la certeza de que aquello que se hace con amor, no puede ser un error, es
repetir la misma historia siempre perfectible, siempre con más amor que la versión anterior.

Amar es mirar a los ojos y adivinar sueños, es tomar de la mano y
hacer camino… Amar es soñar que se puede cambiar el mundo, que el amor lo vence todo y que un día cada historia, cada lágrima, cada beso, cada caricia, cada palabra serán el cimiento sobre el que se construya aquel mundo que siempre he
imaginado…