Me deseas

Me deseas cuando intentando huir de nuestros pensamientos conversamos trivialidades, cuando el discreto delineado de mi boca atrapa tu mirada mientras la humedad de mi lengua recorre sutilmente mis labios. Me deseas porque imaginas que en el movimiento natural de mis labios al hablar te devora, que no son mis palabras las que te conquistan, sino los besos que estas callan.

Me deseas como se apetece aquello que se supone propio, imaginando el sabor de mis besos, el olor de mi piel… como aquello que se anhela como un trofeo merecido y ganado por circunstancias de la vida, ganado con un esfuerzo de cortesía y galantería que juegan al amor. Me deseas fantaseándome tuya en aquellas noches en las que nos despedimos de la fantasía y nos sumergimos en la realidad, en aquella despedida cálida a la distancia que se queda haciendo eco en tus pensamientos.

Y entonces me imaginas frente a ti, viéndome jugar con mi cabello un poco nerviosa, un poco queriendo que tu mirada me siga, que tu mirada perdida en mis ojos lea mis pensamientos, sugiriendo un abrazo que nos acerque tanto como sea posible, un abrazo donde se sienta el acelerado latir de los corazones para que después, comiences a besar mi cuello mientras mis manos se sujetan con fuerza a tu espalda.

Imaginas con deseo cómo la textura de mi blusa de te invita a que la toques, a que sientas que la tibieza de mi piel traspasa la ropa para que con delicadeza y prontitud la hagas desaparecer en segundos. En un recorrido visual avanzas desde mi mirada, bajando hacia mi boca, saboreando mis hombros hasta que tu lengua se acerque a recorrerme mientras tus manos ansiosas me toman por la cintura.

Me deseas porque reto tu fantasía, porque en mí encuentras a esa mujer inexplicable, porque imaginas una piel tersa cuando lo que existe es una piel cubierta de historias, miedos y cicatrices (algunas visibles y otras profundas); porque imaginas un cuerpo ardiente en pasión, cuando lo que existe es un cuerpo tibio en busca de un tierno cobijo. Me deseas porque me supones una mujer seductora y atractiva capaz de volverte loco entre besos y caricias, cuando en realidad subastaría todos esos besos y caricias a cambio de un amor de verdad.

Y mi voz te provoca. Y aquella imagen que celoso guardas de mi sonrisa te inquieta. Y la distancia te reta. Y me deseas porque esa sensación te hace suponerte capaz de conquistar la piel y el corazón de una Mujer muy Azul, capaz de seducir a aquella que en tu imaginario se dibuja como una mujer fascinante y seductora, inteligente y apasionada. Me deseas como un reto, como una aventura que luego de la conquista podría ser solo una más de tus historias.

Me deseas sin imaginar siquiera la realidad que encontrarás en el instante en el que tus labios saboreen aquel primer beso en la intimidad, sin saber los demonios que despertarán en el instante en el que cierre los ojos para entregarme al momento íntimo que hemos imaginado y sintiendo cómo tus labios devoran los míos, cómo tu lengua acaricia la mía… Me deseas sin imaginar que soy más que fuego ardiendo debajo de mi ropa, que soy más que una piel ansiosa por sentir tus manos recorrerme, más que un mundo de historias de fantasía necesitadas de un protagonista, soy más que la historia en una cama…

Me deseas sin imaginar los demonios del amor que viven dentro de una mujer como yo, sin dimensionar siquiera el cielo que promete la intimidad con una mujer Muy Azul, sin saber la dulzura que puedo entregarte en un beso, al final, exhausta, después de hacer el amor…

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Amar desde la intimidad

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Amar es hacer de la ocasión un instante propio para el amor, es hacer que suceda y  que un par de botellas de vino y una habitación sean más que solo un pretexto para hacer el amor, para amarnos y disfrutar de nuestros cuerpos y besar nuestras almas…

El amor desde la intimidad es consumir el juego más sutil de la seducción, es compartir en un beso el sabor del vino, es hacer de los sonidos, las palabras, las caricias y  los besos el lenguaje más franco del amor que se culmina en el derroche de placer, en el éxtasis que construye desde dentro un mundo de sensaciones que piden más, que piden estés en mí, en mi cuerpo, en mi alma.

Amar en la intimidad es recorrer cada espacio de la habitación, compartiendo una y otra copa de vino en medio de una charla que enciende el deseo, ese que se enciende cuando observas fijamente mis labios mientras hablo contigo, ese que hace que de momentos tu mirada se pierda entre mis pechos con el hambre de devorarlos, ese que en un beso calla mis historias y grita mis fantasías.

Amarnos en la intimidad es conquistar cada centímetro de la cama, es hacer de las sábanas un lienzo virgen en el que hacemos trazos perfectos, un lienzo en el que el movimiento de nuestros cuerpos hace arte, dibuja con colores vivos, con tonalidades cálidas, con técnicas improvisadas pero perfectas.

La intimidad es ese espacio que nos permite hacer del amor todo lo que la fantasía propone, es desnudarnos sin prisa, disfrutar las texturas de la ropa, desabotonar tu pantalón mientras mis manos arden en deseo por sentirte y es devorarte en un beso, sintiendo tus manos en mi espalda deshaciéndose de todo lo que le estorbe para sentir mi piel, para que las palmas de tus manos recorran a placer mi cuello, mis hombros, mi espalda; es encontrarnos con la ropa sobre el piso sin saber en qué momento dejó de pertenecernos.

Amarte es hablarnos con las miradas, recostados sobre la cama en el justo momento en el que nuestros cuerpos desnudos se rozan por primera vez, en el momento en que tus manos toman mi cintura contra ti, y nuestros muslos se encuentra y se entrelazan mientras mis manos juegan con tu cabello acariciándote con sutileza, dejando que tus labios besen mi cuello, muerdan mis hombros. Así abrazados sin temores ni prejuicios, seduciéndonos a placer, en un placer compartido donde disfruto acariciarte pausadamente y tú disfrutas el recorrido de mis manos, de mis labios, de mi lengua…

Amarnos es el camino certero que tus manos hacen desde mis tobillos, es el lento recorrido con el que tus labios saborean mi piel avanzando milimétricamente por mis piernas y mis muslos hasta llegar a mi vientre. Es ese trazo espontáneo y simple que se disfruta como una caricia experta y estudiada, que se traduce en sensaciones inexplicables con palabras, pero simples para hacerlas recíprocas en tu piel.

Así, te recuesto boca arriba, para que observes mi cuerpo ardiente, mi piel ansiosa de que continúes tu recorrido y así, observándome, lees en mis labios un “te amo” y después mi boca te explica con más claridad la frase, me inclino a tus labios los acaricio con la punta de la lengua, los muerdo suavemente atrapándolos con mis labios, nos entendemos y en ese beso nos explicamos el deseo y el amor en una misma sensación, en ese beso nos explicamos la necesidad de nuestros cuerpos por pertenecerse en el mismo instante de placer compartido.

En ese beso nuestros cuerpos encuentran el ritmo perfecto, el camino certero y las sensaciones precisas que nos hacen disfrutar el amor desde la intimidad…