Una mujer muy Azul

Llámalo como quieras: soberbia, arrogancia, vanidad, pero los años me han hecho una gran mujer, una mujer muy Azul capaz de seducirte con la mirada y sin escotes, capaz de conquistarte con mis labios sin siquiera besarte.

Los años y las historias me han convertido en una mujer plena, dueña de mi vida, que disfruta de halagos de aquellos que encuentran en mis relatos un refugio de fantasía, que disfruta aquel trago compartido en nombre de los recuerdos o en nombre del juego de la conquista.

El tiempo me ha dado la razón, las decisiones que he tomado y sus consecuencias, me dejan con saldo a favor. Siempre dispuesta a nuevos riesgos, a nuevas aventuras que me acerquen a la felicidad, con la certeza de que mi imperfección y mi locura me separan de ese mundo de apariencias y me dejan construir un nuevo mundo de ilusiones, de esas que por instantes saben a realidad, de esas que se convierten en inevitables sonrisas, de esas que hacen eco en la mente y en el corazón durante el día.

Descubrirme como Azul, me hace libre, me hace más mujer, me ha llevado a una lucha por reivindicar mis esperanzas, a defender mis fantasías, a entender el amor y el deseo, a besar con la mirada y acariciar con mis palabras.

Ser Azul me permite aceptarme como una mujer intensa y apasionada, no solo por los placeres que muchos creen que se limitan al sexo, soy una mujer intensa y apasionada que en cada aspecto de mi vida, creo en mi profesión y mi profesionalismo como un instrumento para construir la sociedad en la que me gustaría vivir; creo en mi manera de amar como la única posible donde se entrega todo en una apuesta a ganar; creo en mis aciertos y desaciertos como la única manera de aprender y reaprender las lecciones de la vida.

Ser Azul me hace desafiar mi mundo, ese que se rige por la perfección aparente. Los años me han dado la razón, acepto mis errores como errores, volteo la mirada al pasado y sé que aquello, aquellos, que dejé en el camino, hoy no me hacen falta, al contrario, me alivia no tener peso de su existencia en mi vida.

Observo mi presente y disfruto saberme una mujer deseada, una mujer que, a veces sin querer, es capaz de quedarse en la mente de algunos, que es capaz besar labios a la distancia desde el pensamiento, capaz de acariciar corazones, tocar almas y alojarse de manera inamovible en el corazón unos.

Imagino mi futuro se llena de esperanza, llena de ilusión de esa, que ilumina las lunas llenas, de esa que se encuentra en el sabor de un sorbo de café, de esa que se encuentra en una conversación improvisada y en un mensaje inesperado.

Hoy no me importa si es soberbia o solo una más de mis locuras, hoy con mis años, mis kilos, mis lágrimas y mis risas me siento feliz. Dispuesta a seguir reescribiendo la realidad, a veces al límite de la fantasía, a veces al límite de la cordura, a veces desde la más oscura realidad.

Seguiré siendo Azul, cada vez más Azul, cada vez más plena, libre, desafiante, intensa y apasionada. Seguiré jugando a reinventar mi mundo hasta que en el último intento me encuentre en la vida en la que quiero pasar mis días hasta el final de mi historia.

Hoy, celebrando un año más de vida, me acepto como una gran mujer, como Azul envuelta en todas sus pasiones y sueños, esos que para algunos fueron demasiado grandes como para atreverse a conquistarlos conmigo…

El otro día leí una frase con la que me identifiqué:

“Una mujer seductora, deja algo en la mirada; una mujer simpática, deja algo en la sonrisa; una mujer sexy, deja algo en la imaginación; pero una mujer de verdad, deja huella en el corazón.” Búscame en tu mirada, encuéntrame en tu sonrisa, hazme tuya desde la imaginación, pero sobre todo… guarda mi nombre en tu corazón: AZUL…

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Si me mata


Quien me conoce sabe que estoy lejos de ser una feminista a ultranza, de ésas que algunos tienden a llamar despectivamente “feminazi”. Soy una mujer adulta, plena y con instantes de felicidad que alcanzan para sobrevivir en esta inhóspita realidad. Bendigo la existencia de los Hombres hombres – que en otro relato describí – agradezco su existencia y todo lo que en complicidad con un hombre se puede disfrutar.

Pese a lo que muchos quisieran creer, no soy una mujer con un largo historial de amores, de hecho, con los dedos de una mano se contarían, entre ellos sólo a uno recuerdo como mi más grande amor, como el único hombre por el que me he sentido verdaderamente amada. Recientemente un lamentable suceso (el asesinato de una mujer en Ciudad Universitaria UNAM) generó un sinfín de protestas que dieron origen al hashtag #SiMeMata con frases con las que las mujeres referían sentirse en riesgo, y es que es tan cierto el acoso, es tan dolorosa la realidad social, que hasta las propias mujeres  alentamos.

Indudablemente, con vergüenza y dolor, reconozco que esta historia de la joven asesinada y las referencias que de esto se han hecho en redes sociales, me generaron una gran empatía. De hecho afirmo con total certeza que #SiMeMata una de las razones que lo justificarán será este blog MomentoAzul.com y el mundo que le ha dado la razón, al menos el mundo en el que me desenvuelvo cotidianamente, aquéllos que en más de una ocasión me ha dicho: “deja de provocarlo al escribir tantas estupideces”, por eso sé que ese mismo mundo avalaría mi muerte provocada por escribir, por expresar locuras y pensamientos.

Pareciera que sólo quienes hemos vivido el acoso podemos entender cómo una persona puede trastornar su vida al grado de sentirse culpable por vivir, por hacer lo que le gusta, lo que disfruta. vivimos en una sociedad egoísta, de una doble moral, donde aquel que hace algo diferente a lo convencional está mal. ¿Qué hay de malo en escribir? ¿En inventar un personaje (Azul) que recree relatos de fantasía? ¿Qué hay de malo es vivir historias a través de la escritura?

#SiMeMata será mi culpa, lo sé! Si me mata será porque estoy loca y he querido aferrarme a creer que merezco una historia de amor con un Hombre Hombre, porque ilusamente he creído que después de largas jornadas de trabajo puedo compartir un par de cervezas y una buena charla con un amigo, un hombre, con alguien; será porque yo decidí eliminarlo de mi vida por saber que no es alguien que me haga ser mejor persona.

Insisto, no soy una feminista empedernida que no acepta la existencia del hombre como un ser que complemente su existencia. Soy una mujer que ha vivido y sufrido el acoso, al grado de morir de angustia, al grado de sentir miedo de salir de casa, al grado de vivir bajo una paranoia que me hace recurrentemente infeliz. Un acoso enfermo que ha vulnerado una y otra vez mi paz, que me hace romper en llanto de coraje cuando pienso que si escribo tal o cual cosa, que si publico tal o cual cosa, que si salgo con tal o cual persona, que si hago tal o cual cosa: será mi culpa #SiMeMata.

Es una bajeza el acoso callejero, ése que no importa si vas de pants o vestido, maquillada o con la cara limpia, con tu hijo tomado de la mano o con una amiga riendo, ese acoso que a cualquier intento de hombre le da valor para soltar una frase soez que agrede en el tono y la intención, ese acoso que en una mirada desnuda de la forma más humillante, ese acoso que en lo cotidiano le da derecho a algunos hombres de ser vulgares en sus expresiones.

Nadie debiera vivir con miedo, ninguna mujer debiera sentir miedo de ser vulnerada por un hombre y mucho menos, que otras mujeres avalaran lo que el hombre abusivamente haga. Un hombre es tan hombre como el amor que pueda despertar; un hombre es tan hombre como protección y paz pueda dar ; un hombre es tan hombre como seguridad y confianza pueda inspirar; por ello, el término “poco hombre” es bien empleado para aquéllos que con intimidación y acoso se hacen presentes en la vida de una mujer.

Hoy, como Azul, como mujer, como ser humano, escribo con lágrimas de impotencia ante una realidad que no puedo cambiar, una realidad que en lo cotidiano y en lo fantasioso de este blog me lastima, lloro de tristeza ante una realidad que me duele en lo profundo del corazón porque socialmente tengo que aceptar que #SiMeMata será porque soy yo, porque seguiré escribiendo y luchando por encontrar mi felicidad a pesar de todo.

#SiMeMata mi mundo habrá tenido la razón… yo lo provoqué!