Deseo…

El otro día una casualidad de esas demoniacas, me hizo encontrarme en la calle, auto a auto con aquel protagonista de los primeros relatos de este blog, él iba acompañado, supongo que por alguien que tuvo más que yo, por una mujer que le alcanzó para ser alguien (no nada) sin tener que ofrecerse como mercancía en una tienda de saldos. 

Hoy, una casualidad de esas perversas, lo trajo a mi memoria por una conversación, y creo que hoy puedo decir con certeza que no lo amé. No, no pudo haber sido amor cuando hoy lo recuerdo con tanto rencor. ¿Cuántas veces hemos dicho que cuando en verdad se ama, se le desea lo mejor al ser amado? Hoy yo no, no le deseo lo mejor. 

Si me lees, quiero decirte que:

Deseo que cuando más paz creas tener en tu vida, algo te vulnere, algo que te haga rememorar cada una de mis lágrimas y en ellas intentes ahogar mi recuerdo. 

Sin duda, hoy siento cómo hierve mi sangre, cómo me arrepiento de aquella historia y cuánto deseo que un día tu piel se erice con el recuerdo de mis labios recorriéndote, que tus labios, tu cuello y tus hombros evoquen la sensación de mi lengua dibujando aquellos trazos del placer en aquellas noches robadas a la realidad.

Deseo que una noche, en medio del insomnio mi nombre llegue a tu memoria, que tus recuerdos dibujen la silueta de mi cuerpo desnudo recostado sobre la cama, que evoques el contorno de mis piernas fuertes, mis caderas y mis pechos dispuestos para el placer intercambiado por esperanzas de amor. Así, que recuerdes: mi piel tibia, húmeda deseosa de la sensación de tus manos recorrerme. 

Deseo que mi recuerdo se instale en un pensamiento, en ese instante en el que sobre tu cama exhausto luego de un mal día intentes  conciliar el sueño. Que recuerdes lo tibio de mi aliento hablándote al oído, la textura de mi lengua jugando en tu oreja mientras mis manos comenzaban un sutil recorrido por tu espalda. 

Deseo que ahí  sobre tu cama, exhausto por tu día al cerrar los ojos mi recuerdo te invada, tu cuerpo me imagine, tu deseo me necesite… Ahí, sobre tu cama recuerdes mi  voz, mis mensajes a la distancia, todos aquellos relatos compartidos en privado para luego convertirlos en un Momento Azul, que me recuerdes y mi voz penetre en tus oídos, que haga eco en tus pensamientos, que, al igual que aquella sensación que con mi lengua en la comisura de tu boca despertaba el deseo, así, que mi recuerdo en tu memoria me necesite en tu cama.

Deseo que el placer inventado con mi recuerdo te haga sentir vacío, te haga perderte en el mundo de sombras que dejaste, te haga hundirte en el mar de lágrimas que en tu nombre derramé. Que mi recuerdo y las sensaciones que en mi nombre evocaste te recuerden tu cobardía, tu hombría puesta en tela de juicio en aquel primer encuentro, tu madurez de hombre puesta en duda con tus desplantes de niño.

Deseo que un día, cuando más paz necesites, mi recuerdo te perturbe…

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Un comentario en “Deseo…

  1. Mi querida azul, el destino te juega bromas de mal gusto, en medio de los miles de seres que circulamos encontrarte junto a él…pero seguramente tus deseos de este relato se han hecho una realidad en su día a día, trayendo a su mente las imágenes, palabras y momentos vividos, quitándole el sueño y perturbando su mente, con lo que tuvo y jamás tendrá.

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